Las exportaciones islandesas
Poco después de que los primeros vikingos se asentaran en Islandia en el año 874, comenzaron las exportaciones islandesas de productos alimenticios. Desde entonces forman la condición imprescindible para la supervivencia humana en esta isla septentrional.
Pero ¿qué es lo que los islandeses podemos ofrecer? Aunque queda claro que los recursos naturales del país, tanto terrestres como marinos, seguirán siendo la base de las actividades económicas del futuro, hay una creciente concienciación de que nuestros tradicionales recursos pesqueros y energéticos no son ya tan vitales como antes se creía. Ahora se acepta que el conocimiento especializado —y no sólo el trabajo manual duro— crea riqueza. O cómo decían los antiguos romanos: El arte debe moderar el trabajo —arte et labore. Porque son el talento y la inteligencia los que guían la mano del marinero próspero, los que dictan cómo manejar la captura, cómo negociar la venta de ésta, y los que crean la diferencia en cuanto a la aplicación del conocimiento práctico y científico. Cuando los fabricantes de software islandeses venden sus productos en el extranjero, están vendiendo conocimiento islandés. Cuando los músicos islandeses, los cineastas, los fabricantes de prótesis, los diseñadores de básculas de pescado, o aquéllos que modifican los jeeps gigantes, logran éxito en el exterior, una vez más están comercializando conocimiento. Teniendo esto en cuenta, la labor que tenemos que desarrollar es la de crear en Islandia condiciones fértiles para la industria en general, para que el conocimiento que la nación atesora pueda ser aprovechado de todas las maneras posibles. Alcanzar esta meta significa combinar la estabilidad político-económica con una actitud positiva hacia el talento empresarial y las transacciones comerciales.
Jón Ásbergsson
Director Generalde la Cámara de Comercio Exterior de Islandia






